Regresa la necesidad de escribir. Mi mente olvida por segundos que sólo tengo nada por decir, pero esa nada no deja de ser una necesidad descargada en tres renglones sin contenido.
Vivo encerrado en locas y efímeras ideas, suelo aburrirme con facilidad, rara vez acabo al cien por ciento mis proyectos, me relaciono muy lentamente con las personas (me desenvuelvo mejor cuando ya es muy tarde), me agrada toda la gente con igual o mejor ortografía que la mía (no pido mucho), me declaro artista frustrado en vías de "desfrustración" (¿ven?), soy camaleónico, algo chistoso, inconstante, optimista, sarcástico, valemadrista, ex-ñoño, retro, dormilón...
No hay comentarios:
Publicar un comentario